Una interesante inquietud se plantea la gente del sitio web Screwattack. Ya hemos visto que Nintendo en esta batalla de guerra de consola de última generación ha ganado gran campo al apuntar a un público no tradicional.
Inclusive cuando todos esperaban en la E3 una sorpresa con juegos hardcore, Nintendo volvió a la carga con lanzamientos cada vez más infantiles y familiares.
Ahora, más de algún gamer tradicional se habrá sentido defraudado y hasta traicionado por las actitudes de Nintendo; ¿es que no bastaba nuestra aprobación para seguir en el mercado?.
Y ahora, la guerra de las consolas parece que se dividió entre la Xbox 360 y PS3, con sus gráficos super avanzados y tecnologías futuristas, y la sencilla Wii, con propuestas sencillas para que disfrute el ama de casa convencional.
Con las aguas totalmente divididas, los gamers más tradicionales, aquellos que crecieron con un mando en la mano y que ahora ya seguramente pasan la barrera de los 20 (y mucho más), saben apreciar los apartados gráficos de las consolas de Sony y Microsoft.
Así, los jugadores de siempre han dejado a la Nintendo de lado… ¿o es que Nintendo los abandonó a ellos?
De aquí se desprende una serie de cuestiones que son para debatir; se podría decir que el público, en la búsqueda casi obsesiva por las mejoras gráficas, el realismo en la animación 3D, las múltiples opciones en cuando a juegos en línea, han dejado de lado a la buena de Nintendo, que fiel a sus principios, sigue desarrollando juegos más simplones como hace años atrás. ¿O acaso The Legend of Zelda no era un juego adictivo en su sencillez?
Por otro lado, cuando vemos que franquicias como Cooking Mama ya van por su segunda versión, pueden sonar ofensivas algunas actitudes de Nintendo. Por ejemplo, que le digan a su “público tradicional” que esperen unos 3 años para terminar de desarrollar juegos verdaderamente prometedores, (como Sin&Punishment), lo que nos hace pensar que al menos, los jugadores de siempre no estamos entre sus principales prioridades a satisfacer.
Fuente: Screwattack













